De camino de vuelta vimos un par de maras (liebre muy grande propia de la zona) y andubimos buscando "peludos" (armadillos) sin éxito, sólo vimos muchas madrigueras donde debían estar escondidos dado el viento.
jueves, 10 de septiembre de 2009
¿¿¿¿¿Y los pinguinos?????
Empezamos la visita en Puerto Madryn con mal pie, ya en el aeropuerto nos dijeron que los pinguinos aun no habían, aun estaban en Brasil, el año pasado a estas fechas ya habían llegado. Además había pronóstico de viento fuerte del sur, cosa que nos impedía que salieran barcos para el avistaje de ballenas y toninas, de hecho esa misma tarde habían cerrado el puerto.
Por la mañana decidimos ir a la Playa del Doradillo (el mirador Punta Flecha y Playa Canteras) para poder avistar ballenas desde la costa. La verdad es que hacia un viento terrible e incluso se puso a llover pero nosotros resistimos y pudimos tomar alguna foto. Había un montón de ballenas a unos 10 metros de la orilla de la playa porque fuimos en marea alta que es cuando más se acercan. La verdad es que impresiona ver que se acercan tanto a la playa.

Por suerte paro de llover aunque no aflojo el frío y el viento. Entramos al parque nacional de Peninsula Valdés y en información nos dijeron que había poca fauna en esta época, así que optamos para ir a comer a punta delgada, después del frío nos mercíamos comer bien, y habíamos oido que además de buena cocina tenían una playa privada donde suelen ir los elefantes marinos a reproducirse (para que te dejen acceder debes ser cliente del hotel o comer en el restaurante).


Llegamos justo antes que cerraran cocina pero nos sirvieron muy amablemente. Al acabar nos acompañaron a la playa (divertido bajar por la empida duna del acantilado) donde nos esperaba una alegre sorpresa. Justo cuando llegamos abajo de la playa una elefante empezaba a tener contracciones y las gaviotas se ponían a su alrededor indicando que estaba a punto de dar a luz. Fue emocionante ver como la cría sacaba la cabecilla y la madre se retorcía hasta que consiguió que saliera la cría por completo. Después de un poco más lejos veíamos como otra también daba a luz, y es que el mal tiempo agiliza los partos porque las hembras se ponen más nerviosas. Había un par de familias de elefentes con su macho y montón de hembras respectivos.
Después fuimos a Punta Cantor desde donde suele haber elefantes marinos pero en esta ocasión había pocos. Desde aquí vimos Caleta Valdés que realmente es un paisaje muy bonito aunque nuestra foto sin sol no lo refleje.
De camino de vuelta vimos un par de maras (liebre muy grande propia de la zona) y andubimos buscando "peludos" (armadillos) sin éxito, sólo vimos muchas madrigueras donde debían estar escondidos dado el viento.
De camino de vuelta vimos un par de maras (liebre muy grande propia de la zona) y andubimos buscando "peludos" (armadillos) sin éxito, sólo vimos muchas madrigueras donde debían estar escondidos dado el viento.
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